No se sabe si realmente fueron hechos reales cuando nos referimos a la destrucción de Troya, contada en la Iliada por el poeta Homero, del que también se duda su existencia.
Sin embargo, muchos historiadores aseguran que Troya existió en el siglo VIII antes de nuestra era.
Mi relato, invención mía, cuenta el viaje de Eneas, principe troyano hacia las costas sicilianas y luego a la península, con la idea de crear una nueva ciudad, mejor aún que la destruída.
Virgilio lo cuenta en su libro La Eneida, haciendo de Eneas el fundador de la primera ciudad italiana.

"Hoy ha sido un día terrible, ahora ésto, después de tener que dejar mi país para acompañar a mi principe Eneas al destierro. Nuestra tierra fue conquistada por los ejércitos griegos y todo ha desaparecido.
Soy una mujer madura entrada en años que ha vivído lo suyo. Hemos visto cómo nuestro querido Paris vino con una hermosa mujer llamada Helena, ambos enamorados, a pesar de haberse conocido en casa del marido, Menelao.
Los griegos pusieron como excusa el rapto pero yo sé que ellos se amaban y que Anquises, padre de mi principe, Eneas, al que ahora sigo en este cruel destierro, lo comprendió, entendió que ésta era una guerra de intereses y que la excusa era el haberse traído a esta mujer a Troya.
Nos hicimos a la mar en busca de una tierra donde asentarnos, donde poder seguir viviendo si fuera posible, después del horror que acabábamos de pasar: la destrucción de Troya, de nuestra amada tierra.
Casi todos han muerto y con ese dolor navegamos meses y años, expuestos a los vientos, malas corrientes y toda serie de contrariedades, hasta que llegamos a este lugar, del que hoy partimos con mucho dolor y algo de esperanza.

Fuimos acogidos aquí, en Cartago, por su hermosa y benigna reina Dido y todo parecía ir bien hasta que los dioses se inmiscuyeron en nuestras vidas, como siempre.
Dido y Eneas se amaban, hubiéramos podido quedarnos allí en ese pueblo creado por ella, mujer hermosa e inteligente, que sabía también lo que era vagar desde Tiro, donde su esposo fue asesinado por Pigmalión, su propio hermano, para hacerse con el poder. Era hija del rey de los fenicios.
Fue bonito mientras duró pero los dioses tenían otros planes. Eneas, hijo de Afrodita, había sido destinado a crear un nuevo país en este hermoso mar, alterado a veces por los soplos de Eolo, al que incitaba la diosa Juno.
Vamos navegando hacia nuestro destino y aún queda en mi retina la pira donde Dido, viendo el abandono de su amado, tras haber hendido una espada en su pecho, se prendió fuego y su hermosura e inteligencia se han quemado mientras nuestros barcos partían de Cartago.
Mi principe va triste pero sabe que nuestro destino está en las nuevas tierras que nos esperan.
No sé si lo veré porque ya estoy cansada de vagar por este mar, de un lado para otro, pero sigo mi destino y sigo a los míos, a pesar de que me hubiera gustado quedarme en Cartago, acabar allí mis días, con la compañía de mis recuerdos".

Ruinas de Cartago, en la actual Tunez.

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Abrazos,
Manuela
Quien bien te quiera, te hará reir.