Me encantaría celebrar el día de Sant Jordi con todos vosotros, recorriendo las maravillosas calles de Barcelona, engalanadas con banderas, con preciosos puestos de rosas, y por un día los libros salen a nuestro encuentro, están en las aceras, en mesas: ¡diciéndonos: compra! y siempre hay alguno que habíamos olvidado que nos habría gustado leer y que por fin hoy nos lo llevamos a casa, para disfrutarlo.
Hoy os traigo este poema del gran escritor (que no poeta, según los críticos) Miguel de Cervantes Saavedra. Dice así:
Diálogo entre Babieca y Rocinante
B. ¿Cómo estáis, Rocinante, tan delgado?
R. Porque nunca se come, y se trabaja.
B. Pues, ¿qué es de la cebada y de la paja?
R. No me deja mi amo ni un bocado.
B. Andá, señor, que estáis muy mal criado,
pues vuestra lengua de asno al amo ultraja.
R. Asno se es de la cuna a la mortaja.
¿Queréislo ver? Miraldo enamorado.
B. ¿Es necedad amar? R. No es gran prudencia.
B. Metafísico estáis. R. Es que no como.
B. Quejaos del escudero. R. No es bastante.
¿Cómo me he de quejar en mi dolencia,
si el amo y escudero o mayordomo
son tan rocines como Rocinante?
Besos
Mª Dolores
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He dejado sobre la mesa el libro que en las horas pasadas me dio su compañía.
Eloy Sánchez Rosillo