Como dirían en Chiquitistán: ¿Qué pá... qué pá... qué paaaaasa?
Vamos a ver, en la barrita del buscador,
useasé, arribita... donde ponemos el nombre de la página, en esta dice
www.foroactivo... y demás. Pos a ver si empezamos a hacer justicia a la barrita y nos activamos un poquito todos, por supuesto, empezando por mí.
Bueno, aquí estoy ¿cómo están ustedeeeeeeees?
Ahora en serio

, he de pedir disculpas por las
dejadeces, siempre he tenido lapsus de intervenciones, pero también siempre ha habido alguien que ha continuado, y me preocupa que la desidia en esta ocasión se está convirtiendo en pandemia. No pasa nada si las cosas acaban pero antes hay que apretar el tubo hasta el final porque a lo mejor quedan restos, y aquí hay mucho todavía por contar... tanto como puedan contar nuestras vidas.
Quiero saber de muchos de vosotros ¿dónde se ha metido Ascen, por ejemplo? Han pasado muchas cosas... tenemos Valencia, Premio Nóbel, la última operación de pechos de alguna (no sé quién, pero alguna habrá), algún torero haciendo de las suyas e imagino que algún cantautor editando nuevos temas entre corrida y corrida.
Decía uno de ellos :
Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.
Y yo añadiría
Tenemos recuerdos y melencolía,
nostalgia, deseos, muertes y alegrías.
Tenemos pasado formado por todos,
anhelos comunes, sueños y utopías.
Tenemos las ganas de hacer lo que hacemos
de ser lo que somos, de empezar el día.
De saber que alguien tras esta pantalla
me lee y sonríe con mis tonterías.
Tenemos hasta un monje (aunque este espero que no aparezca más).
Y como es muy bonito hablar y no pringarse, para que veáis, he hecho un esfuercillo por contaros algo, a ver si desempolvamos las ideas y cogemos el ritmillo.
Yo de momento a mi papel de pesada reflexiva y bipolar que me ha
tocao.
¿Viviendo el futuro?Pensaba yo hoy frente al espejo –realizando alguna de esas rutinas mañaneras que no te deja ni huella en la memoria- que si había un futuro cierto y conocido era aquel que nos iguala a todos, para el que fuimos creados, el irremediable, incluso el que da sentido a nuestra existencia, del que nadie se libra, el que siempre sucede. Lo odiamos, pero sabemos que no podría ser de otra manera, que si no muriésemos no nacerían otros, y por lo tanto, no existiríamos. Al final nos conformamos pensando que más vale un ratito de, como mucho, 80 ó 90 años (en Cuba y La Alpujarra, 100 o 110), que no llegar a saber nunca lo que se siente el primer día que de verdad es primavera y, sin esperarlo, un rayito de sol empieza a calentarte la nuca aliviándote la tirantez crónica que han dejado los temblores invernales.
Y pensaba, mientras aplicaba (en un acto nada rutinario por no asumido) algo de crema antiedad en el mismo espejo que en otro tiempo no muy lejano, mostraba un rostro con odiosa tendencia al acné... pensaba en una escala imaginaria pasado-futuro de nuestra propia vida.
Evidentemente los extremos están claros, un ser humano empieza naciendo y acaba... como todos conocemos. Los primeros años de vida, si se producen, son también los primeros en pasar a la historia. Los últimos... aún no sabemos, ni lo sabremos nunca, pero puesto que vivimos para morir de viejos, los que rematarían la escala serían aquellos que más se acercan al último día de nuestra existencia.
Todo esto pensaba yo en plena divagación mañanera, que se ha ido ganando el puesto de rutina al ritmo que el acné ha ido tornándose en arrugas, haciéndose necesario asumir a diario que si muero como la mayoría, a partir de ahora estoy en el ecuador entre el pasado y el futuro, que a los 40 los distingue de otras edades el que por primera vez pisas el primer grado de la escala de ese futuro otrora lejano e imaginario, y por lo tanto comienza la cuenta atrás que te conduce al inevitable final. Que te queda lo mismo que has vivido (con suerte), y lo que es peor: que lo que llevas vivido podrías cogerlo entre tus manos, que si Gardel cantaba que eran 20, yo hoy siento que 40 años no es nada.
Pero, pero, pero... ninguna cavilación es vana si se sacan conclusiones, y ninguna conclusión es mala si es verdadera, y nunca es triste la verdad... lo que no tiene es remedio.
Y tener por delante lo mismo que he vivido para proyectar consciente mi futuro, es también de las cosas más bellas sucedidas, que quiero disfrutar en el presente de hoy....
Y qué lenta soy yo, que a este ritmo voy a terminar de superar la crisis de los 40 cuando esté pa cumplir 50, pero es que es a base de mirarte al espejo (algo que yo no practico mucho) y de levantarte dormida del sofá con un dolor de cuello espantoso, como te das cuenta de que ya no estás pa pintar la casa entera tu solita, ni para mover muebles que pesan como condenados, ni para hacer en un día lo de cuatro... ahora, cuando miras el techo amarillo y te importan tres leches, y sacas de otros gastos para contratar a un pintor (algo inimaginable para mí hasta ahora) y te dicen "quédese usted tranquila (¡usted!

) este es mi trabajo", y todo te parece bien... volvería a cumpli 40 cuarenta veces más.
Bueno niños... animaros.
Un beso grande a todos.
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Rosa.
Me gustan más los gatos que los perros porque no existen los gatos policías.
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Si quieres triunfar en la vida, hazte er longui.
(Borracho del puerto de Málaga)